lunes, 30 de abril de 2012

La seducción en la marca personal: ¿empezamos por poner nuestra foto en el currículum o no?

Las mujeres guapas NO deberían poner foto en el cv para no ser discriminadas. Esa es la conclusión a la que llega un estudio de Bradley Ruffle y Ze'ev Shtudiner (Universidad Ben Gurion de Negev y Ariel Center de Samaria) que concluye que los celos o el miedo son algunas de las causas por las que se puede llegar a descartar en una búsqueda a las candidatas más guapas. En los candidatos, al parecer, la belleza no pesaría y en todo caso sería positivamente dado que en el mundo de los recursos humanos hay muchas más profesionales femeninas. Parece ser que la práctica de no incluir una fotografía en el currículum ya es habitual en Estados Unidos o Reino Unido.

No se a vosotros, a mí me deja de piedra esta información. No se me había ocurrido siquiera que en alguna parte se considerara no incluir la fotografía en los currículums por un tema de discriminación por guapura, o feura. Me deja de piedra que lleguen a la conclusión que la solución es no poner fotografía y que eso es lo justo porque es como si nos quisieran hacer creer que podemos huir de nuestra imagen, que si llegamos a la entrevista podremos evitar que nos vean, nos perciban, nos juzguen... Cuando buscamos trabajo, hemos de ser los SEDUCTORES DEL MERCADO LABORAL para que primero lean nuestro cv (seduciendo con su presentación), segundo no lo descarten (seduciendo con los datos que damos, nuestro perfil), tercero nos llamen para quedar (habremos de seducir con la voz y el mensaje que demos de disponibilidad, nerviosismo, etc), cuarto, les hagamos gracia en persona (seduciendo aquí con todo nuestro cuerpo, voz, gestos, miradas, datos... Es la traca final).  Seamos francos, a la mayoría nos entran por los ojos las emociones, las decisiones de consumo, la comida... En todo caso, el estudio me parece curioso porque siempre he pensado que las mujeres atractivas lo tenían más fácil a la hora de encontrar trabajo gracias a su apariencia física dado el alto peso que nuestra sociedad actual le da a cierto cánones de belleza. Por lo menos en el amplio mundo de la comunicación, RRPP y trabajos de cara al público. Y me chirría que se ahonde en el estereotipo de la competición entre féminas y los celos.


Dejando de lado que no sé hasta que punto es fiable este estudio (yo no acabo de creérmelo del todo y me parece dudoso el planteamiento y método de estudio), sí me interesaba el debate que genera sobre el tema de la imagen, los recursos humanos y la marca personal. Cito al respecto algunas de las reflexiones que han salido en el foro de Linkedin en que compartí este debate:

Carolina Pérez Sanz Este estudio tiene muchos peros: el principal es que cuáles son los criterios para decidir si una mujer era o no atractiva (ya se sabe que sobre gustos...). También se puede objetar que tal vez la actitud de las mujeres atractivas que aparecían en las fotos era poco profesional, o demasiado "sexy"; o que las "feas" llevaban gafas y las "guapas" mucho maquillaje... Es decir, no se sabe si a condiciones idénticas, con la única diferencia de la "belleza" intrínseca de la aspirante, los sujetos responderían igual. Conclusión: no es un estudio fiable (por lo menos el resumen no lo es).

En otro de los foros, otra participante llegaba a una conclusión similar: 

Ángeles Briñón García La verdad es que leo el artículo y no salgo de mi asombro. Lo primero, parece que los investigadores son hombres (tal vez me equivoque), otra cuestión es que vuelve al tópico de que las mujeres no trabajan bien con mujeres. ¿Por qué se supone que las mujeres tienen celos de otras mujeres y los hombres no? a primera vista parece sesgado.
La imagen es algo de lo que no podemos huir, queramos o no la tenemos, la transmitimos, somos valorados por ella, del mismo modo que nostros juzgamos a los demás por la suya y en cierto modo también por cómo nosotros vivimos o aceptamos la nuestra. Partiendo de la base que no podemos desligarnos de nuestra imagen, como no podemos renunciar a nuestra sombra (yo sólo conozco el caso de Peter Pan), me parece fundamental que la trabajemos y nos sintamos cómodos con ella. No se trata sólo de un tema de belleza según unos cánones, de unas medidas, un peso o un color de pelo u otro. No, yo no hablo de pasar por quirófano ni matarse en el gimnasio hasta la vigorexia. Hablo de aceptación, de sentirnos bien en nuestra piel, de trabajar aquello que no nos gusta y queremos mejorar para sentirnos mejor. Y en esto pueden influir la medidas, los pesos y los colores de cabello (esto último lo arregla un buen estilista en un periquete), pero también otras muchas cosas como la ropa que llevamos, cómo la llevamos, nuestra postura al andar, nuestros gestos, nuestro tono y volumen de voz, incluso las palabras empleadas y las omitidas... Es evidente que no transmitiremos lo mismo si andamos ensimismados o cabizbajos que si tenemos una sonrisa de acogida en la cara, una mirada franca o una buena postura. 

A mí no se me ocurriría NO poner la fotografía en el currículum vitae, de hecho le doy importancia e intento que se vea bien, salir favorecida, que sea seria, original, que cree simpatía... Tengo interiorizado que es una parte importante de mi marca personal. No digo que sea más importante que la experiencia, las capacidades, las cualidades, los intereses, las competencias o la formación, por supuesto. Pero es un dato más, muchas veces lo único que nos humaniza ante el seleccionador. Pero no soy experta en RRHH más allá de ser una buscadora de empleo activa, así que puede que lo correcto sea no poner foto para llegar a tener opción a una entrevista. Aunque por otro lado, si finalmente la hacemos nos verán y esta vez de cuerpo entero. Es como retrasar lo inevitable. No pretendo que los seleccionadores sean un ente de pura objetividad, porque como en el periodismo esta no existe. Pero sí espero que sean profesionales y no se dejen llevar por mi talla de sujetador, de pantalón o mi color de pelo.
En el fondo, hablo de seducción. ¿No es eso lo que hacemos todos a diario tanto en pareja como en el trabajo como entre amigos y conocidos, incluso en el metro entre la masa de desconocidos?  ¿Seducir, mantener la seducción o dejarla caer si no nos interesa ya? Y en la seducción, afortunadamente, no todo es cuestión de cánones de belleza. Hay gustos para todo, hay encajes de todo tipo y todos acabamos encontrando nuestro sitio. Está claro que si en una empresa no nos seleccionan por ser muy guapas o no serlo en absoluto, tampoco íbamos a estar muy cómodas trabajando allí si nos hubieran dado la oportunidad pero mantenido el prejuicio.

Volviendo a la fotografía del currículum... Yo sigo pensando que es necesaria, que pone cara a un montón de palabras, que humaniza, que acerca, que... seduce. Por eso es importante que no sea una foto de DNI de esas en que salimos con cara de terrorista o de haber tenido mil malas noches seguidas. Que tengamos una sonrisa franca. Que miremos a la cámara con cariño. A mí, recibir un currículum sin fotografía, como visitar un perfil de Twitter o de Facebook sin avatar, no me inspira, es más, me genera rechacho y desconfianza. Y esa no es buena manera de empezar un baile de seducción. ¿No os parece?


PD: Gracias a todos aquellos que participastéis en el debate generado en Linkedin a raiz de esta noticia. Me ha motivado a reflexionar y escribir este artículo.

3 comentarios:

Ignacio Fernández ALBERTI dijo...

Me gusta!!!
Tienes mucha razón Celia, pienso que debemos tener en cuenta también los criterios culturales, y aquí nos interesa mucho la imagen personal, con las consecuencias positivas y negativas que esto puede conllevar. Para mi, sobretodo para ciertos puestos, como por ejemplo a los que yo siempre he optado, que son de tipo comercial, la foto en el curriculum es imprescindible, es uno de nuestros sellos de nuestra marca personal y puede llegar a decir mucho de nosotros. Si no queremos poner foto..., por algo será, pensemos que tenemos que mejorar. En mi opinión, cualquiera puede aparecer bastante bien en una foto... si se prepara con tiempo, con esmero... es lo de siempre.

Un saludín

Anónimo dijo...

Creo que por defecto, al adjuntar una fotografía, ofrecemos la oportunidad de un juicio o una categorización en base a nuestra imagen. Si no fuera así, ¿qué razón de incluir una fotografía habría? En fin, que se abstengan las guapas y las feas, las del medio, seguiremos incluyendo una foto estilo DNI, por si acaso! Un abrazo Celia! Anabel

Celia Ramón Wyser dijo...

Gracias por los comentarios, Ignacio y Anabel. Desde luego, qué duda cabe qué el aspecto físico y su envoltorio forman parte de la selección. Las dependientas de Custo no son las de Zara ni las del Corte Inglés, no es sólo cuestión de guapas o feas sinó de estilo. Del mismo modo, puede que nos fiemos de un artista rasta o un informático vestido casual más que de uno de traje y corbata pero al contrario con los abogados o brokers. Todos tenemos estereotipos que nos ayudan a saber con quien hablamos, si fiarnos, cómo movernos en cada situación. No creo que no poner la foto evite ninguna discriminación, en todo caso nos ahorra ir a una entrevista para la que nuestra imagen puede ser determinante y en la que entrevistado y seleccionador perdamos el tiempo. Además, podemos ser discriminados por la edad, el lugar de nacimiento, dónde hemos estudiado o por lis apellidos y esa información también la damos en el curriculum. Me preocuparía más pensar que no he tenido opción a una entrevista (y posible trabajo) por haber puesto una mala foto que no me refleje como soy, en que salga demasiado seria o festiva, desaliñada, desenfocada... Del mismo modo que intento no tener faltas de ortografía en el curriculum, dar información relevante, etc.
Ya me he enrollado otra vez, hay que ver lo que da el tema ;)

Entradas recientes