viernes, 24 de mayo de 2013

El baile de la seducción en la búsqueda de trabajo.

Se me ocurre que el éxito o el fracaso en la búsqueda de trabajo, de clientes, de proveedores... es un auténtico baile de seducción. Requiere preparación, previsión y trabajo, mucho trabajo. Se me ocurre mientras camino con paso rápido y firme por el pasillo del metro. Escucho una canción animada y sexy. Y eso se debe notar en algún balanceo inconsciente de caderas, en la chispa de la mirada, en la sonrisa mal disimulada que me viste. Hoy me siento poderosa, y se nota. Un chico se aparta para dejarme paso, hay un intercambio de miradas y sonrisas. Y aunque ha sido fugaz, sé que ha sido memorable y ahora sí que sonrío abiertamente.

La relación de amor epistolar

Si esta situación hubiera sido el envío del currículum vitae, mi paso firme hubieran sido palabras bien escogidas, experiencias bien resaltadas y resumidas, de las que insinúan más de lo que muestran. La música hubiese sido ese "je ne sais quoi" que engancha, el perfume en nuestro cv: quizá el diseño, la estructura, una ortografía cuidada y una buena foto. No de modelo, pero bien iluminada, real, profesional y al tiempo abierta, simpática, incluso. Es difícil seducir sólo en el papel, pero habría que intentar que la carta de presentación impactara tanto como el primer párrafo de esa misiva con la que una vez iniciaste una relación epistolar. Si como yo disfrutas de la palabra escrita, de la emoción de abrir un sobre bien escogido, de intuir a la persona en la posición de la dirección del remitente y la forma de su caligrafía, de leer muy despacio las primeras palabras para descubrir si tu amante epistolar te engancha desde el principio, sabrás de la importancia de escribir las cartas lentamente, pensando bien qué ponemos línea tras línea para que nuestro objeto de deseo entienda que es único, que es a quién hemos estado esperando, que nos moríamos de ganas de escribir esas palabras que han de ser el puente hacia una relación más consolidada.


La invitación al baile: la entrevista

Si estos sutiles pasos de seducción han funcionado, llega la respuesta: una entrevista. O el chico que me ha cedido el paso con una sonrisa. Eso ya es mucho, has despertado interés, bravo. Pero no te relajes porque el verdadero baile de seducción empieza ahora.

Como en otras épocas, donde las mujeres habían de engalanarse hasta el último detalle para dar a entender su posición y condición, su buena educación, su capacidad como esposas, y en que habían de resaltar su belleza para que las sacaran a bailar. La búsqueda de empleo es un verdadero baile, de máscaras si me apuras. No sabes con quién te enfrentas, con quien compites, ni a quién encontrarás al otro lado. A mí tener información me tranquiliza, no sé a vosotros. Y los nervios y la seducción no se entienden demasiado bien, a no ser que des con un amante de las personas inexpertas y torpes, el rubor de la primera vez. 

Puedes averiguar todo lo posible del evento para adaptarte a su etiqueta, es decir, usa Internet con tino e infórmate al máximo de la empresa a la que deseas complacer. Pero no te quedes en lo obvio, la web corporativa te hablará de criterios, valores, objetivos, datos... Está bien, pero piensa que los foros pueden revelarte opiniones de clientes y trabajadores, LinkedIn puede darte una idea del tipo de personas que trabajan en ella, Twitter te dará pistas de qué temas interesan, tanto a la empresa en su perfil como en el de sus trabajadores más relevantes, Facebook puede hablarte de su día a día, sus promociones, sus concursos, su relación con los clientes fieles, etc. Hay mucha información desperdigada, pero hay que saber buscarla, trillarla e interpretarla. 

También deberías informarte de los pretendientes. Quizá puedas encontrar algo en la red de la persona de recursos humanos o del departamento de dirección que te cita. Tener un lenguaje común ayuda a entenderse. Si va a una empresa de selección de personal de RRHH y no sabes ni tan siquiera la empresa a la que vas a optar, la cosa es más difícil, pero puedes intentarlo. Para ello has de tener instinto de sabueso e investigar  las pistas que te hayan dejado en la descripción del trabajo.

De tu competencia, podrías saber algo con servicios como el de Infojobs que te da pistas de los perfiles que se han presentado. Pero a mi nunca me ha gustado obsesionarme con sí miran a la otra más que a mi o si es más guapa. Porque la belleza es subjetiva para el que mira, porque a lo mejor, quién sabe, no es tanto como aparenta o es incluso antipática y se sabotea sola con malos modales. Y como de todos modos no está en mi poder hacer nada ahora -las conspiraciones para hacer caer a la bailarina principal para ocupar su puesto nunca han sido lo mío-, más vale que me ocupe de estar presentable y con todas mis armas de seducción a punto.

¡A bailar!

Y llega el baile. Y todo se desarrolla en segundos. La ropa escogida, el maquillaje o su ausencia, la sonrisa, la caída de pestañas, el saludo, el perfume... No nos engañemos, entramos por la vista atacando los prejuicios del otro. Quizá se haya enamorado de otra relación epistolar y eres el segundo plato, quizá eres la niña de sus ojos. Pero nada está perdido, estás ahí para demostrar lo que vales. El baile en sí decidirá si os movéis bien juntos, si sabéis bailar, si de lo que presumiste se sostiene. La primera impresión ha calado y para bien o mal es difícil deshacerse de ella. Eso no significa que sea imposible pasar de ser la segunda a la primera opción. Hay más variables en juego: que la competencia esté tan interesada como tú en el pretendiente, la aceptación de las condiciones, la adecuación a lo que se pide, la potencialidad de ser lo que se pide... Después vendrán las primeras citas y la consolidación de la relación con sus más y sus menos. Pero esa es otra historia (de amor o desamor).

Es mejor tomarse la búsqueda de trabajo paso a paso para no agobiarse. Poner el máximo interés en cada paso. Revisar porqué no nos llamaron o porqué la entrevista no acabó en contrato, quizá no pusimos la pasión necesaria en la carta, quizá el pretendiente buscada otra cosa, por menos o por más. Estaría bien tomarse la confianza de poder preguntarlo al seleccionador, después de todo ya no perdemos nada. Sólo preguntando y sabiendo qué falló podremos mejorar en lo posible. La seducción se aprende. Y como dice el refrán, siempre hay un roto para un descosido. Paciencia. 

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